sábado, 2 de febrero de 2013

No. 53: Casi un año

Así es. Hace ya casi un año desde que escribí la "más reciente" entrada. Muchas cosas han cambiado: país de residencia, etapa de formación... Me encuentro en tierras colombianas desde hace cuatro meses. Aquí vine a iniciar la etapa del Noviciado (recordarás que empecé este blog antes de ingresar a la congregación); y hace apenas dos meses que inicié dicha etapa. ¿Cómo estoy? Feliz. Este ha sido un año maravilloso. Al finalizar el postulantado era una persona distinta, me conocía mucho más y por lo tanto el Sí al Señor era mucho más libre, mucho más consciente, mucho más comprometido.

Ahora estoy disfrutando las mieles del encuentro profundo, aunque quienes ya han transitado este camino sabrán que no todo es color de rosa... y para quienes no lo han transitado les digo: no todo es color de rosa...  Y obviamente no porque el Señor no se dé total y rotundamente, sino porque la humanidad propia es pesada.

Aún así, caminando voy. Feliz de estar aquí. Feliz de poder notar el paso de Jesús por mi vida. Feliz de que Él sea tan amoroso-misericordioso-gratuito que me haya regalado este don y que me ayude a concretizarlo-vivirlo cada día. Espero no irme tanto tiempo otra vez. Seguimos unid@s en la oración.

miércoles, 8 de febrero de 2012

No. 52: Pequeño caos

Desde hace unos días, hasta ayer en la tarde, gracias a Dios, me encontraba en una lucha feroz de quién sabe cuántas emociones ligadas. Estos días he extrañado mucho a mi familia, a pesar de que pude “verlos” el domingo pasado. En terapia, luego de una tortuosa experiencia en la colonia donde nos toca dar catequesis, hemos descubierto un trauma relacionado con el acoso sexual. Al parecer unas fuertes experiencias de mi infancia dejaron a “mi niña” estancada allí. Tenemos que ayudarla a crecer y enseñarla a defenderse. Esta semana no quería ir con la sicóloga, tal vez porque me sentía triste y no quería hablar de ello….

Hay muchas cosas en mi cabeza y en mi corazón, un poco de desorden, pero ya empiezo a ser consciente de ello para poder “arreglar la casa”. En los estudios el semestre que acaba de concluir me fue excelente, en el nuevo me eligieron jefa de grupo. No quería, pero lo asumí como parte de mi misión…

Mi Papá lo arregla todo, esa es mi esperanza. Cuento con sus oraciones, ustedes están en las mías.